Las relaciones humanas
El
ser humano es un ser social. Requerimos inevitablemente de estar en relación
con otras personas para poder subsistir, y a partir de esa relación con otras
personas creamos muchas civilizaciones, culturas, construyendo edificios,
esculturas, monumentos, ciudades y pueblos. El desarrollo humano es posible
principalmente por nuestra avanzada capacidad de convivir, comunicarnos y
relacionarnos con otros, esto nos permite trasmitir conocimiento y abre paso a
la creación de deportes, artes y ciencias. Pero hay veces que la presencia de
los demás no es tan deseada como a uno le gustaría, ¿Qué hay de lo estresantes que
pueden ser las personas?, ¿Qué clase de molestias pueden causarnos y por qué?
La libertad
Todos
hemos escuchado alguna vez la expresión “Tu libertad termina cuando empieza la
del otro” y no existe un mejor ejemplo para demostrar la capacidad de los demás
de cortar nuestra libertad y limitarnos. Y qué quiero referirme a esto. No
puedo ir a la calle que está enfrente de mi casa e iniciar una fogata, por
mucho que quiera, habrá alguien (alguien no tan loco) que me detenga. Y no
importa todo lo que yo quiera encender esa fogata, pues si esta el otro
presente no podre hacerlo. Este es un ejemplo muy simple, pero puede aplicarse
a prácticamente cualquier cosa, tan solo utilicé la imaginación para pensar en
todas las cosas que una persona podría hacer si no hubiese alguien que nos
detuviera. La libertad es un valor universal, y obviamente a nadie le gusta que
le reduzcan su libertad, pero tenemos que hacerlo para poder vivir en armonía. Debemos
ceder parte de nuestra libertad para un
bien mayor.
¿Yo o lo justo?
La
segunda razón de la que hablare es la justicia, que se parece mucho a la
libertad en cuanto a la forma en que es cortada. Como explica Platón en su
cuarto libro de “La república”: queramos o no admitirlo, y aunque suene un poco
egoísta, todo mundo prefiere la injusticia en su favor que la justicia. Por ejemplo,
si hubiese un árbol afuera de mi casa justo en medio del jardín de mi vecino y
el mío, y este árbol diera solo 2 manzanas lo más razonable sería que cada uno
de nosotros se quedara con una manzana. (Eso sería lo justo). Pero por qué me
conformaría con una manzana, yo quiero ambas, es decir, quiero ser injusto, entonces
¿por qué ser justo? ¿Por miedo? ¿El miedo a que no solo no obtenga las 2 manzanas,
sino que me quede sin ninguna? Lo que nos motiva a ser justos es el miedo a que
los demás no sean injustos, al igual que la libertad, la sociedad nos dice, no podrás
tu ser injusto, del mismo modo yo no seré injusto. Ambos cedemos nuestros
deseos de injusticia para evitar que los demás nos sean injustos. Siendo que
todos preferiríamos quedarnos con ambas manzanas decidimos darle una al vecino
con la esperanza que la próxima vez que el árbol de 2 manzanas, el vecino nos dé
una.
Competencia…. (Y no de carreras)
Y
esta es la parte más estresante, a mi parecer de los demás. Si bien, uno pude
abstenerse de encender una fogata en medio de la calle (de hecho muchos no se
dan cuenta de lo que tienen que reprimir por vivir rodeado de los demás) o
puede quedarse sin sus dos manzanas fingiendo que lo hace por principios es más
difícil ignorar la competencia que nos generan los demás.
Todos
sabemos que los recursos del planeta son limitados. No existe suficiente
cantidad de todo para que todos lo tengan, la justicia completa es imposible,
menos aun existe una cantidad completa para que todos tengan lo que quieren, la
ambición humana es ilimitada y el planeta no podría con eso. Entonces no hay
forma de que todos tengamos lo que queremos y es por culpa de los demás. El
mundo es competitivo, eso es algo inevitable,
si no existieran los demás yo podría ir en cualquier momento al bosque a
recoger una manzana de un árbol porque tengo hambre, pero el hecho de que los
demás existan implica que alguien puede llegar antes que yo y tomarla, entonces
uno siente la presión de no poder tener todo lo que quiere. Los demás nos
representan una amenaza, tenemos que actuar si no queremos morir, porque
alguien que no es suficientemente competente para poder ganar la manzana,
morirá de hambre.
¿En verdad tengo el contro?
Por
último, y tal vez una característica un poco más difícil de explicar es que los
otros acaban con nuestro sentido de control. A las personas nos gusta controlar
las cosas, nos atrae el poder, el sentir la supremacía sobre los objetos. Pero
no es el caso con los otros. Cada individuo tiene sus propias opiniones, metas,
deseos, gustos, esto implica que harán diferentes actividades con diferentes
objetivos, es decir, uno no puede imponerles a los demás la voluntad propia. Uno
no pude controlarlos. Claro que nos
gustaría, pero no es así, y el mejor ejemplo es la historia. Siempre ha habido
personas que tratan de controlar a los demás, sea por medio de la persuasión o
de la fuerza, pero nunca se puede mantener ese poder. Y esa es la ultima razón
por la que los demás despiertan en nosotros sentimientos negativos (Aunque
puede haber más). No podemos imponerles la voluntad propia.
Pero no todo son torturas y dolores… Hay algo que los demás nos enriquecen que va mucho más
profundo que la construcción de ciudades y que inventen cosas divertidas que
podemos usar. Los demás logran hacernos algo que no es posible de ningún otro
modo más que conviviendo. Nos hacen darnos cuenta de nuestra identidad. Sin el contacto
con otros, los seres humanos no podríamos compararnos, y por ende no sabríamos
como somos, y es tanto física como psicológicamente. Uno se da cuenta de sus
virtudes y de sus defectos por medio de la relación con los demás. La
existencia propia solo se entiende a partir de lo que no soy yo. Visto desde
este punto, los demás no son tan malos...











